Skip to main content

El camino

Cada hombre tiene una misión de verdad. Donde está mí pupila no está otra: lo que de la realidad ve mi pupila no lo ve otra. Somos insustituíbles, somos necesarios. "Sólo entre todos los hombres llega a ser vivido lo humano" -dice Goethe-. Dentro de la humanidad cada raza, dentro de cada raza cada individuo es un órgano de percepción distinto de todos los demás y como un tentáculo que llega a trozos de universo para los otros inasequibles.
La realidad, pues, se ofrece en perspectivas individuales. Lo que para uno está en último plano, se halla para otro en primer término. El paisaje ordena sus tamaños y sus distancias de acuerdo con nuestra retina, y nuestro corazón reparte los acentos. La perspectiva visual y la intelectual se complican con la perspectiva de la valoración. En vez de disputar, integremos nuestras visiones en generosa colaboración espiritual, y como las riberas independientes se aúnan en la gruesa vena del río, compongamos el torrente de lo real.
El chorro luminoso de la existencia pasa raudo: interceptemos su marcha con el prisma sensitivo de nuestra personalidad, y del otro lado, sobre el papel, sobre el libro, se proyectará un arco iris, Sólo de esta suerte se liberta la teoría de su tono en gris menor.
El Espectador mirará el panorama de la vida desde su corazón, como desde un promontorio. Quisiera hacer el ensayo de reproducir sin deformaciones su perspectiva particular. Lo que haya de noción clara irá como tal; pero irá también como ensueño lo que haya de ensueño. Porque una parte, una forma de lo real es lo imaginario, y en toda perspectiva completa hay un plano donde hacen su vida las cosas deseadas.
Voy, pues, a describir la vertiente que hacia mí envía la realidad. Sí no es la más pintoresca, ¿tengo yo la culpa? Situado en El Escorial, claro es que toma para mí el mundo un semblante carpetovetónico.
Tal es la intención que me mueve. Como se advierte, excluye de una manera formal el deseo de imponer a nadie mis opiniones. Todo lo contrario: aspiro a contagiar a los demás para que sean fíeles cada cual a su perspectiva.
¿Servirá de algo a alguien El Espectador? No lo puedo asegurar; pero interpreto como buen augurio que su proyecto nació en una explosión de alegría impersonal, de confianza en el porvenir de los hombres. Antes y más allá del clarín que hacen resonar las batallas transitorias, los que hemos llegado al medio del camino de la vida habíamos percibido el tema de alborada que en su cuerno de caza modula el Destino. Pasaremos por horas de amargura individual y colectiva, pero en el fondo de nuestra conciencia hallamos como la seguridad de que, en suma, damos vista a una época mejor. Entrevemos una edad más rica, más compleja, más sana, más noble, más quieta, con más ciencia y más religión y más placer -donde puedan desenvolverse mejor las diferencias personales e infinitas posibilidades de emoción se abran como alamedas donde circular.
Mas la sana esperanza parte de la voluntad como la flecha del arco. Esa edad mejor sazonada depende de nosotros, de nuestra generación. Tenemos el deber de presentir lo nuevo; tengamos también el valor de afirmarlo. Nada requiere tanta pureza y energía como esta misión. Porque dentro de nosotros se aferra lo viejo con todos sus privilegios de hábito, autoridad
y ser concluso. Nuestras almas, como las vírgenes prudentes, necesitan vigilar con las lámparas encendidas y en actitud de inminencia. Lo viejo podemos encontrarlo dondequiera: en los libros, en las costumbres, en las palabras y los rostros de los demás. Pero lo nuevo, lo nuevo que hacia la vida viene, sólo podemos escrutarlo inclinando el oído pura y fielmente a
los rumores de nuestro corazón.
Escuchas de avanzada, en nuestro puesto se juntan el peligro y la gloria. Estamos entregados a nosotros mismos; nadie nos protege ni nos dirige. Si no tenemos confianza en nosotros, todo se habrá perdido. Si tenemos demasiada, no encontraremos cosa de provecho. Confiar, pues, sin fiarse. ¿Es esto posible? Yo no sé si es posible, pero veo que es necesario.
Hegel encontró una idea que refleja muy lindamente nuestra difícil situación, un imperativo que nos propone mezclar acertadamente la modestia y el orgullo: "Tened -dice- el valor de equivocaros".

1916. J. Ortega y Gasset. Verdad y Perspectiva. El Espectador.

Comments

Popular posts from this blog

Español o Castellano. Crisis de valores

Cuando yo era pequeño nos dijeron que no se debía decir español sino castellano. El razonamiento, a la sazón hipócrita, era que el catalán, el gallego y el vasco eran idiomas tan españoles como el...castellano, de modo que un idioma regional no debía hacerse con la denominación del conjunto. Dado que ahora ya es obvio que los que sostenían ese argumento nunca se han sentido españoles, se me permitirá llamar al castellano por su nombre, español, en tanto que idioma común de todos los hispanos.

Avances en 4 frentes clave para salir de la crisis en la Zona Euro

¿Cómo va la deuda, el euro, el empleo y los planes de la unión bancaria? 1. Sostenibilidad Fiscal: o cómo poner las cuentas públicas en orden y reducir los niveles de Deuda público/PIB. En 2013 por fin se encuentran en vigor las reformas sobre el llamado “gobierno económico de la UE” que buscaban una coordinación reforzada y preventiva en materia fiscal y sobre desequilibrios macroeconómicos. Quizás por eso, el Consejo del 21 junio de 2013 consintió a una flexibilización de los plazos para reducir el déficit por debajo del 3% de 2 años para España (2016), Francia (2015), Polonia (2015) y Eslovenia (2015), y en un año a los Países Bajos (2014) y Portugal (2014), a causa de “un deterioro mayor al esperado en sus economías desde que se fijasen los objetivos de ajuste”. De los países rescatados sólo Irlanda parece que podrá abandonar el programa de ayudas en 2014, dentro del plazo previsto. 2. Irreversibilidad del Euro: Premio al Banco Central Europeo. De todos, el BCE ha sido el...

El éxito según Henri Landwirth

Henri Landwirth tiene escrito un libro de memorias llamado “gift of life” (el regalo de la vida). Landwirth sobrevivió a los campos de concentración nazis y emigró finalizada la guerra a EE.UU. donde vivió el sueño americano. Pobre y sin estudios comenzó trabajando de botones en un hotel y terminó su vida siendo propietario de varios hoteles y padrino de importantes obras filantrópicas, la más importante un parque de atracciones para niños con enfermedades terminales dónde hacen realidad el deseo de muchos niños de conocer a sus personajes de fantasía favoritos sin que les cueste ni un dólar a las familias. Cuando Henri echa la vista atrás no puede menos que maravillarse ante la increíble sucesión de los acontecimientos de su vida. El sentido que el encuentra a lo que llama su tiempo extra o tiempo prestado, por su supervivencia al exterminio, también va a constituir las claves de su éxito. Porque por encima de un qué hacer en la vida, el sentido de la vida viene determinado por el cóm...